Es el choque de dos mundos: el del marketing, impulsado por métricas y urgencias, y el del diseño, guiado por la intención y el detalle.
El resultado de esta desconexión es siempre el mismo: tiempo perdido, frustración y campañas que no alcanzan su potencial. Un brief vago, un feedback malinterpretado, una solicitud de último momento… son grietas que debilitan el puente entre una gran idea y su ejecución impecable.
La solución no es que un lado domine al otro. Es construir un puente sólido con las herramientas y procesos adecuados. Es crear un lenguaje común donde la visión de marketing se traduce con precisión al lenguaje del diseño.
Estos son los pilares de ese puente.
1. El Traductor de Feedback: Herramientas de Revisión Centralizada (Ej: Figma, Filestage, Ziflow)
- El Problema: El feedback por email o mensajes es el caos hecho palabra. Frases como «no me convence el color» o «puedes darle más fuerza» son subjetivas y obligan al diseñador a adivinar. Las versiones se pierden y los comentarios se entrelazan en un hilo imposible de seguir.
- La Solución: Una plataforma donde el feedback es visual, contextual y versionado. En lugar de describirlo, el marketero puede señalar exactamente qué elemento necesita cambiar y por qué. Cada comentario está anclado a un píxel o a una versión específica, creando un registro claro y ordenado.
- El Impacto: Se eliminan las malas interpretaciones. Las rondas de revisión se aceleran drásticamente. El diseñador recibe instrucciones claras y accionables, y el marketero ve sus necesidades reflejadas con mayor precisión. Es la traducción perfecta de la estrategia a la forma.
2. La Biblioteca de Activos: Un Self-Service para Marketing (Ej: Google Drive, Dropbox Business, Brandfolder)
- El Problema: El diseñador se convierte en una «máquina expendedora» de activos. El equipo de marketing interrumpe constantemente pidiendo «el logo en fondo transparente», «la foto de la campaña pasada» o «las fuentes oficiales». Esto rompe el flujo de trabajo creativo y genera cuellos de botella.
- La Solución: Crear una biblioteca de activos digital, organizada de forma impecable y accesible para todo el equipo de marketing. Cada carpeta tiene un propósito claro:
/Logos/,/Fotografía/,/Plantillas/,/Guía de Marca/. El equipo de marketing puede servirse lo que necesita, cuando lo necesita, sin depender del diseño. - El Impacto: Se libera al diseñador para que se concentre en tareas de alto valor. Se garantiza la consistencia de la marca, ya que todos usan los mismos archivos actualizados. Marketing se vuelve más ágil y autónomo.
3. La Puerta de Entrada Formal: Un Sistema de Solicitudes (Ej: Asana, Trello, Monday.com)
- El Problema: Las solicitudes de diseño llegan por todos los canales: un Slack, un email, un «¿tienes un minutito?». Vienen sin un brief claro, sin un plazo definido y sin un objetivo medible. Esto crea un caos de prioridades y obliga al diseñador a gestionar en lugar de crear.
- La Solución: Implementar un único punto de entrada para todas las solicitudes. Puede ser un tablero de Trello o un formulario de Asana que obligue al equipo de marketing a proporcionar información crucial desde el principio:
- Objetivo de la pieza: (Ej: Aumentar clics, generar leads…)
- Público objetivo: ¿A quién nos dirigimos?
- Mensaje clave: ¿Qué debe recordar la gente?
- Dimensiones y formato: (Ej: Story de Instagram, 1080x1920px)
- Fecha de entrega needed.
- El Impacto: El diseñador recibe toda la información necesaria para empezar a trabajar de inmediato. Las prioridades se vuelven claras y el trabajo se planifica de forma realista. Se respeta el tiempo del diseñador y se profesionaliza el proceso.
4. El Contexto Hecho Video: Comunicación Asincrónica Rica (Ej: Loom)
- El Problema: Un brief escrito nunca puede capturar completamente la emoción, el tono o el «porqué» detrás de una campaña. La falta de contexto genera idas y vueltas innecesarias.
- La Solución: Fomentar el uso de herramientas como Loom. Un miembro del marketing puede grabar un video corto de 2-3 minutos explicando la campaña, mostrando referencias y comunicando la sensación que busca transmitir. El diseñador puede verlo en su propio momento, absorbiendo el contexto de una manera mucho más rica que un texto.
- El Impacto: Se reduce drásticamente la necesidad de reuniones de alineación. El diseñador entiende el «alma» del proyecto desde el principio, resultando en propuestas mucho más alineadas con la intención de marketing. Es la empatía hecha herramienta.
Conclusión: La Herramienta es el Proceso
Estas herramientas son poderosas, pero son inútiles sin un cambio cultural. El verdadero secreto es que ambos equipos, marketing y diseño, se vean como socios con un objetivo común: crear experiencias que resuenen y conviertan.
Implementar este puente no es un gasto, es la inversión más inteligente que una empresa puede hacer en su propia creatividad y eficiencia.
¿Sientes esa brecha en tu empresa? Hablemos y construyamos el puente juntos.





